Relaciones paternofiliales tras el divorcio

En principio, la titularidad respecto a los hijos se mantiene para ambos padres salvo que alguno de los cónyuges incurra en una causa grave de privación de la patria potestad, decretada por el juez. Los procedimientos de nulidad, separación o divorcio pueden dar lugar a la declaración de la inconveniencia de que a uno o a ambos cónyuges les siga confiada la guarda de sus hijos menores o incapacitados con patria potestad prorrogada, porque ello pudiera provocar perjuicio para los propios hijos.

Se concede al juez con bastante amplitud la facultad de decidir cuándo es necesario. La privación de la patria potestad podrá ser total o parcial, en beneficio e interés del hijo, pudiendo recuperarse cuando hubiere cesado la causa que motivó dicha privación. El ejercicio de la patria potestad podrá ser decidida por los propios padres.

En el caso de la custodia compartida siempre se mira por el hijo, lo más idóneo sería que se turnen ambos padres en cuanto a la vivienda, sin que el menor cambie de ambiente. De forma que habrán tres casas: la del padre, la de la madre, y la familiar, y cada quince días cada uno de los padres va a la casa familiar, donde están los hijos.

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